La designación de Brandon Craig como nuevo director ejecutivo de BHP Group, en reemplazo de Mike Henry, marca un cambio estratégico y generacional en la conducción de la mayor minera cotizante del mundo. Desde Melbourne, una de las principales bases operativas de la compañía, Craig dejó en claro que su gestión estará signada por un marcado giro hacia el continente americano, identificando a Estados Unidos, Chile y Argentina como los ejes centrales del crecimiento futuro de la corporación.
Este reposicionamiento corporativo coincide con una transformación global de la industria minera. La electrificación de la economía, el avance de las energías renovables y las industrias vinculadas a la defensa impulsan una demanda sostenida de minerales estratégicos. En este escenario de transición energética, el cobre se ha consolidado como el recurso clave, llegando a representar por primera vez la mayor parte de las ganancias semestrales de BHP.
El eje americano: de Escondida a la cordillera argentina
El nuevo CEO fue explícito al señalar que el gran potencial de desarrollo de BHP se encuentra en América, donde la firma ya cuenta con activos de clase mundial. En Chile, el objetivo inmediato es recuperar los niveles de producción cercanos al millón de toneladas anuales en Escondida, la mina de cobre más grande del planeta. En Estados Unidos, la empresa participa en el proyecto Resolution Copper, una iniciativa clave para la seguridad económica norteamericana que ya cuenta con respaldo gubernamental.
Para Argentina, la mención explícita de Craig refuerza las expectativas sobre el potencial minero local en un contexto de necesidad de divisas y exportaciones. La compañía avanza en el desarrollo de un nuevo complejo cuprífero en la cordillera —destacando su rol como operadora del megaproyecto Vicuña en San Juan junto a Lundin Mining—, un movimiento estratégico que busca aprovechar el potencial geológico sanjuanino y los recientes cambios regulatorios para atraer inversión a gran escala.
Crecimiento orgánico frente a los desafíos financieros
En su primera conferencia, Craig remarcó que su estrategia priorizará el crecimiento orgánico de los activos actuales antes que una política agresiva de fusiones y adquisiciones. El ejecutivo buscará consolidar el trabajo de sus antecesores, Andrew Mackenzie y Mike Henry, aunque aclaró que el mercado mantendrá una estricta lupa sobre su gestión debido a presiones financieras inmediatas. Entre ellas, destacan los cuestionamientos de los inversores por un incremento de costos de US$ 2.300 millones en el proyecto de potasio Jansen en Canadá, un activo que el propio Craig supervisaba antes de su nominación.
Geopolítica y tensiones laborales
El frente operativo también exigirá muñeca política y gremial. Craig asume el 1 de julio bajo la amenaza de una huelga histórica y coordinada en Port Hedland, Australia, el principal puerto exportador de mineral de hierro de la firma. Controlar estos sobrecostos y desactivar el conflicto laboral será vital para mantener el flujo de caja necesario para financiar los proyectos de cobre, oro, potasa y carbón.
Además, el nuevo liderazgo deberá navegar un complejo mapa geopolítico donde los gobiernos occidentales se involucran cada vez más para asegurar el suministro de recursos básicos. «La importancia de la minería para la seguridad económica de los países nunca ha sido tan grande ni tan comprendida», afirmó Craig, ubicando a la región de San Juan y a la Argentina en un territorio estratégico para el abastecimiento global de la próxima década.





