La minería argentina enfrenta horas de fuerte tensión tras conocerse el resultado de una exhaustiva inspección en el yacimiento Cerro Negro, operado por la empresa Newmont en Perito Moreno. El procedimiento, encabezado por el Ministerio de Trabajo de Santa Cruz, derivó en seis ceses de tareas, el labrado de múltiples infracciones y la apertura de una investigación por un presunto derrame de cianuro. Ante la gravedad de los hallazgos, las autoridades provinciales advirtieron que una eventual clausura total del complejo se encuentra bajo evaluación.
El operativo requirió una orden judicial y apoyo de la Policía de Santa Cruz debido a que la operadora bloqueó inicialmente el ingreso de los inspectores cerrando los accesos con candados. Las autoridades calificaron la situación de «altamente deficiente» en los sectores fiscalizados, detectando vehículos internos sin habilitación (incluyendo un camión de combustible sin medidas reglamentarias) y fallas críticas que encuadran en la Ley Nacional de Higiene y Seguridad en el Trabajo. La máxima preocupación radica en un sector bajo mina y en las alertas ambientales por sustancias químicas, claves para el desarrollo seguro de la actividad.
El Gobierno santacruceño vinculó la firmeza de estos controles con la necesidad innegociable de proteger la vida de los más de 1.200 trabajadores del yacimiento, especialmente tras los trágicos antecedentes fatales registrados en la región. Aunque la producción de oro y plata representa un pilar central para la inversión y la economía local, el sector coincide en que el crecimiento de la minería en el país debe sostenerse estrictamente bajo los más altos estándares de seguridad laboral y sustentabilidad ambiental.
Con información de PatagoniaNexo.





