La agilidad en los procesos administrativos es, muchas veces, tan crucial para el éxito de un proyecto como la riqueza mineral del suelo. En el marco del encuentro «Litio en Sudamérica» en Jujuy, la Secretaría de Minería de la Nación presentó una reforma largamente esperada por el sector: el nuevo mecanismo de control para la importación de bienes destinados a la actividad minera bajo el Decreto 482/2026.
La medida, publicada oficialmente el pasado 23 de junio de 2026, no modifica la Ley de Inversiones Mineras (Ley 24.196) de fondo, sino que elimina el «cuello de botella» que significaba la verificación previa para acceder a las franquicias aduaneras del artículo 21. A partir de ahora, se implementa un sistema digital integrado con la Aduana y la Ventanilla Única de Comercio Exterior Argentino (VUCEA).
El nuevo procedimiento funcionará en tres pasos automatizados:
- El beneficiario presenta una declaración jurada digital informando que la mercadería tiene destino minero.
- La VUCEA remite los datos a la Aduana en un plazo máximo de cinco días hábiles.
- El Sistema Informático MALVINA (SIM) valida todo automáticamente y libera la mercadería bajo la franquicia.
Este paquete de desregulación administrativa —que complementa al Decreto 449/2025— también trae cambios de fondo: amplía en 500 kilómetros el alcance de la integración regional, redefine conceptualmente qué es un proyecto minero y elimina viejas trabas burocráticas como el CAIM y la nota previa del artículo 14 bis. Actualmente, el sistema está entrando en una breve etapa de transición técnica en la plataforma de Trámites a Distancia (TAD) para cargar los nuevos formularios.
Nuestra reflexión
En Ya Era Hora sabemos perfectamente que en alta montaña el tiempo es oro… o mejor dicho, es cobre y oro. Tener una perforadora parada o un repuesto clave retenido en el puerto por un sello burocrático costaba millones de dólares y retrasaba campañas geológicas enteras. Que el control deje de ser una barrera previa y pase a ser una fiscalización inteligente ex post (posterior) es una excelente señal para la inversión minera y el desarrollo logístico. El gran desafío ahora, como bien admitieron las autoridades, es el «cambio cultural». De nada sirve tener un sistema MALVINA supersónico si las pymes, los despachantes y los funcionarios no se adaptan rápido a las nuevas reglas de juego digitales. La minería del futuro necesita un Estado ágil, transparente y que juegue a favor de la producción.
(Con información de Noticias MIneras)





