El mapa logístico del cobre se está moviendo fuerte. El imparable auge de los megaproyectos cupríferos en la cordillera de San Juan encendió todas las alarmas positivas del otro lado de la cordillera. La Región de Coquimbo ya no oculta su plan central: transformarse en el principal polo portuario y logístico para recibir y exportar el mineral argentino hacia las grandes potencias internacionales.
Esta jugada de integración productiva real se apoya firmemente en la reactivación y consolidación del corredor bioceánico a través del Paso de Agua Negra. Desde el Consejo Regional de Coquimbo dejaron en claro que esto supera la sintonía política; se trata de una oportunidad histórica para generar inversiones multimillonarias, puestos de trabajo genuinos y una red de proveedores industriales de escala binacional.

Delegaciones y empresarios chilenos ya estuvieron caminando suelo sanjuanino en encuentros sectoriales clave para cerrar acuerdos comerciales directos. Buscan que el puerto coquimbano sea la opción más competitiva, veloz y cercana frente a otras alternativas de la región, sacando provecho de la proximidad geográfica con los yacimientos locales.
La transición energética global y la fiebre de la electrificación global demandan cobre urgente. En este escenario, Coquimbo se ofrece como el puente de salida perfecto hacia los mercados internacionales.





