El desembarco de la aerolínea low cost JetSMART en San Juan generó fuertes repercusiones políticas y turísticas tras las fotos oficiales en Casa de Gobierno junto al gobernador Marcelo Orrego. Sin embargo, la verdadera negociación —la que define el pulso productivo de la provincia— ocurrió puertas adentro. Gonzalo Pérez Corral, Country Manager de la aerolínea, se reunió cara a cara con los máximos representantes de la Cámara Minera de San Juan y las operadoras de los principales proyectos de cobre y oro de la región.
El plan inicial de la empresa era ofrecer su nueva frecuencia de cinco vuelos semanales a Buenos Aires a partir del 19 de noviembre. Pero la respuesta de los directivos del sector minero fue tajante: “Hoy no estaríamos necesitando lo de Buenos Aires. Lo que nos urge a inmediato plazo, son vuelos internacionales directos”.
El requerimiento específico apunta a establecer frecuencias firmes con dos hubs logísticos clave para Sudamérica: Santiago de Chile y Lima (Perú), el nuevo triángulo mundial del cobre.
El dilema de las políticas corporativas y la van a Mendoza
La reunión dejó al descubierto un obstáculo de la burocracia transnacional: los Country Directors y gerentes de las multinacionales mineras tienen estrictamente prohibido por política de seguridad corporativa viajar en aerolíneas low cost convencionales. Ante esto, la cúpula de JetSMART se mostró dispuesta a flexibilizar y «adaptar» sus esquemas para cumplir los estándares ejecutivos requeridos, siempre y cuando las operadoras garantizaran un cupo mínimo de pasajes. La réplica minera mantuvo la firmeza: el tráfico masivo de personal jerárquico desde Chile y Perú estará asegurado por la escala de los proyectos que entran en etapa de desarrollo, pero las aerolíneas deben mover primero.
Hoy en día, el bache logístico es insostenible. A los altos ejecutivos globales les rompe la estirpe y el esquema de tiempos tener que aterrizar en Mendoza, subirse a un auto, cruzar la frontera provincial y comerse horas de ruta para llegar finalmente a San Juan. La provincia demanda una infraestructura aerocomercial a la altura de las multimillonarias inversiones mineras que están en juego.
Una última reflexión
San Juan ya no puede jugar en la liga de cabotaje básico. Que las operadoras digiten en la cara de las aerolíneas demuestra que el ritmo del desarrollo minero va a una velocidad infinitamente superior a la de la infraestructura del Estado y el mercado aéreo tradicional. Si queremos ser la capital sudamericana del cobre y consolidar nuestros proyectos de oro, Las Chacritas tiene que dejar de ser un aeropuerto de transbordo regional. Las mineras avisaron que el consumo y el flujo corporativo van a ser gigantescos. La pelota ahora la tienen las compañías aéreas.
(Con información de GS Media)





