La minería en la alta cordillera sanjuanina exige tanto rigor técnico como templanza ante la naturaleza. La multinacional australiana Fortescue confirmó el inicio de los trabajos de logística para reabrir el campamento de su proyecto Nacimiento, ubicado en el departamento de Iglesia, a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar y a unos 40 kilómetros de la localidad de Rodeo. El objetivo principal de la empresa es poner en marcha una ambiciosa campaña de exploración metalífera, enfocada en identificar el potencial de minerales críticos, fundamentalmente el cobre.
Esta temporada estará fuertemente marcada por el factor climático. Las intensas nevadas del último invierno acumularon niveles históricos en la cordillera, reduciendo drásticamente la ventana operativa de trabajo. Debido a esto, el equipo de geólogos y operarios de la compañía se encuentra actualmente ejecutando tareas críticas de despeje de accesos, acondicionamiento de infraestructura y control de seguridad vial antes de habilitar el ingreso formal de las máquinas perforadoras. En paralelo, Fortescue mantiene el ritmo de su plan de inversión provincial sosteniendo actividades de prospección en su otro proyecto clave, Susana, ubicado en el departamento de Calingasta. En ambos yacimientos, la hoja de ruta incluye mapeos geoquímicos, estudios geofísicos y perforaciones diamantinas para delimitar las zonas de mineralización.
Nuestra reflexión
Como siempre repetimos, una máxima que el sector conoce de memoria: el cobre sanjuanino no espera, pero la cordillera manda. Que una empresa de la talla global de Fortescue decida redoblar los esfuerzos logísticos y económicos para abrir caminos sepultados bajo metros de nieve demuestra dos cosas. Primero, la enorme resiliencia y el know-how de nuestros proveedores locales y trabajadores mineros, que son quienes verdaderamente le ponen el cuerpo a la alta montaña. Segundo, que el potencial geológico de San Juan es tan descomunal que justifica plenamente desafiar las condiciones climáticas más extremas.
Cada pozo exploratorio que se inicia en Iglesia o Calingasta es una semilla para el desarrollo industrial de los próximos 30 años. Argentina necesita consolidar estas inversiones de riesgo de manera urgente para continuar consolidándose en el mapa mundial de la transición energética. El invierno fue duro, las ventanas de trabajo son cortas, pero las oportunidades son gigantes.





