La minería argentina vive una aceleración histórica, pero enfrenta su cuello de botella más crítico: la logística de transporte en la Puna. En un contexto donde megaproyectos de cobre, oro y las plantas de litio demandan mover millones de toneladas de insumos y concentrados, la infraestructura actual sobre la RN 52 ya muestra signos evidentes de saturación. Ante este escenario, el Gobierno nacional anunció que convocará a empresas del sector minero y operadoras logísticas a una mesa de trabajo clave para la próxima semana. El objetivo central es estructurar mecanismos de inversión privada para poner en funcionamiento integral los estratégicos ramales C14 y C15 del Ferrocarril Belgrano.
La medida de la Casa Rosada no llega por arte de magia. Responde directamente a los intensos reclamos del gobernador salteño Gustavo Sáenz y de las cámaras empresariales de la región (como la Cámara Minera de Salta y CAPEMISA). El verdadero eje de la tensión radica en los pliegos de la Licitación Pública Nacional e Internacional para la privatización por 50 años de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza. El conflicto estalló al conocerse que las obras de recuperación de ambos ramales figuran únicamente como «inversiones optativas» para el futuro concesionario, quedando sujetas a la mera «voluntad» empresarial. Desde el norte de nuestro país la postura es inflexible: no se puede esperar medio siglo más; las obras deben ser obligatorias para garantizar un verdadero desarrollo regional.
Para el Ejecutivo nacional, cualquier plan debe ejecutarse bajo la premisa del equilibrio fiscal absoluto, por lo que el capital privado tendrá que financiar el 100% de la puesta a punto. El impacto estratégico de ambos corredores es masivo:
- El Ramal C14 recorre cerca de 500 kilómetros conectando los salares y yacimientos de la Puna salteña con los pasos cordilleranos hacia Chile, habilitando una salida directa hacia los puertos del Pacífico para exportar minerales de clase mundial hacia Asia sin intermediarios.
- El Ramal C15 abarca 334 kilómetros uniendo el norte provincial con la frontera de Bolivia (Yacuiba), conectando el comercio transfronterizo e integrando una zona que genera más de 1,8 millones de toneladas anuales de granos y derivados agroindustriales.
Reflexión Ya Era Hora
Desde la mesa de Ya Era Hora, nos preguntamos: ¿es justo que la infraestructura que debe apalancar el desarrollo de las provincias dependa de si a un concesionario privado le cierran los números finos en Buenos Aires? La minería derrama empleo y dinamismo económico, pero para que ese impacto sea real y no quede retenido en la Cordillera, necesitamos reglas claras y conectividad competitiva. Un servicio ferroviario eficiente podría reducir los costos fijos de transporte entre un 20% y un 30%. Si el Estado nacional no va a poner un peso en pos del superávit, la articulación público-privada en esta mesa de trabajo debe ser transparente, rápida y de carácter vinculante. La riqueza está bajo tierra y los inversores golpean la puerta, pero el futuro viaja en tren.





