El mapa del poder minero en Argentina se está rediseñando a cientos de kilómetros de la cordillera. Que el Ministerio de Economía de la Nación haya elegido a la Bolsa de Comercio de Rosario como la sede inaugural para cruzar a los 28 mayores grupos inversores del RIGI con el entramado pyme nacional no es una casualidad logística: es un claro mensaje político y económico. Santa Fe se perfila como la «capital oculta» de los proveedores industriales, un título que los distritos tradicionalmente metalmecánicos buscaban monopolizar.
La diplomacia del pragmatismo: ¿Por qué Santa Fe y no Córdoba?
La pregunta genera un fuerte runrún en los pasillos mineros: ¿Por qué el despliegue es en Santa Fe y no en Córdoba? Si bien el gobernador cordobés, Martín Llaryora, pisó fuerte en la penúltima Expo San Juan Minera e integró activamente la Mesa del Cobre, su provincia no ha logrado capitalizar ese peso político en contratos tangibles de gran escala.
La diferencia radica en dos factores: músculo fabril y pragmatismo político. El gobernador santafesino, Maximiliano Pullaro, decodificó de inmediato las reglas de juego de la Casa Rosada. Mientras otras regiones debatían la letra chica ideológica del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), Santa Fe activó su Mesa Provincial de Gas, Petróleo y Minería, tejió lazos bilaterales directos con la gestión del sanjuanino Marcelo Orrego y se posicionó como el socio industrial indispensable para la inminente «Era del Cobre». El punto de inflexión se dio con la firma del acuerdo estratégico entre San Juan y Santa Fe, un pacto federal que incluso validó Karina Milei durante su última visita institucional a la Mesa Federal Minera
Los resultados de esta agresiva diplomacia interna ya son una realidad de mercado. Vicuña Corp —el gigante del cobre controlado por BHP y Lundin Mining que prevé inversiones bajo el RIGI por USD 9.712 millones— ya activó el engranaje santafesino. El consorcio adjudicó una fase clave de la ampliación de su campamento permanente en San Juan a una Unión Transitoria de Empresas (UTE) de peso global y regional.
La jugada generó revuelo técnico: el consorcio está liderado por la gigante PowerChina y la firma especializada Beijing Chengdong (encargada de la fabricación de las estructuras modulares), complementado operativamente por la metalúrgica santafesina RAFA S.A., que ejecutará las obras civiles, fundaciones y el montaje final en la alta montaña. Esta adjudicación por un valor competitivo frente a opciones tradicionales rompió la inercia del compre estrictamente local y encendió alarmas en las cámaras de proveedores tradicionales de la cordillera. Santa Fe demostró que sabe cómo licitar y jugar en las ligas mayores a 4.000 metros de altura.
Puertos versus talleres
Para ponerlo en perspectiva, Córdoba mantiene una estructura mediterránea potente con un clúster de Petróleo, Gas y Minería de más de 220 empresas. Sin embargo, su despliegue sigue operando a nivel de contratos individuales o atomizados. Santa Fe, por el contrario, ofrece una propuesta de valor que excede lo metalmecánico: le pone sobre la mesa a la Nación y a las mineras internacionales su infraestructura portuaria sobre el Río Paraná como la gran boca de salida al Atlántico.
Es cierto que la salida de mineral por puertos argentinos no será inmediata. Durante la primera década de producción masiva de cobre, la logística base operará mediante camiones hacia los puertos del Pacífico chileno —tal como lo prevén los técnicos de las provincias cordilleranas—. No obstante, los puertos nacionales comenzarán a jugar un rol estratégico una vez consolidado el desarrollo ferroviario de carga. El Gobierno nacional parece premiar políticamente esa proyección de infraestructura dándole a Rosario la exclusividad del debut operativo de las rondas del RIGI.
Nuestra reflexión
Desde este medio siempre sostenemos que la minería se defiende con realidades comerciales, no con discursos de barricada. Lo que estamos presenciando es una brillante jugada de ajedrez económico: ponerle la camiseta minera al polo industrial y portuario de Santa Fe.
El cobre sanjuanino y el litio del norte necesitan cadenas globales de valor que sean competitivas, y la Hidrovía santafesina es su salida natural a largo plazo. Al otorgarle a la gestión de Pullaro la primera ronda del RIGI, la Casa Rosada premia la alineación productiva y consolida un corredor bioceánico interno. Mientras Córdoba corre el riesgo de quedarse a mitad de camino en la rosca federal, los talleres santafesinos ya están soldando los módulos habitacionales que se asentarán en la cordillera. La lección para el resto de los distritos es contundente: en la era de las grandes inversiones del RIGI, el mineral está bajo tierra, pero los contratos y el lobby provincial se ganan adelantándose a la jugada y estando a la altura.
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