1. Home
  2. Novedades
  3. La carta completa de Eduardo Elsztain: la trama oculta detrás del bloqueo británico a su inversión en las Islas Malvinas

septiembre 7, 2026

La carta completa de Eduardo Elsztain: la trama oculta detrás del bloqueo británico a su inversión en las Islas Malvinas

El presidente de IRSA aclaró los motivos estratégicos detrás de su participación en la Falkland Islands Company. Cómo planificó el desarrollo de lazos económicos y productivos para respaldar el reclamo argentino y por qué el gobierno del Reino Unido prohibió la operación de compra mayoritaria. El texto completo del descargo que desmitifica las teorías conspirativas.

ELZTEIN, MINERÍA, CASPOSO, HUALILÁN, MINERÍA, MILEI, RIGI, INVERSIÓN, ISLAS MALVINAS, CONFLICTO CON INGLATERRA

El escenario geopolítico y el mundo de los negocios en el Atlántico Sur sumaron un capítulo de alto impacto corporativo. El reconocido empresario argentino Eduardo Elsztain rompió el silencio tras el resurgimiento de versiones sobre su participación accionaria en la Falkland Islands Company (FIC), la firma con mayor peso económico, inmobiliario y agropecuario en las islas. Elsztain detalló cómo intentó tomar el control mayoritario de la compañía y el posterior veto que recibió por parte del gobierno británico.

La estrategia de la soberanía a través del desarrollo económico

La incursión de Elsztain en la FIC comenzó entre 2005 y 2006 mediante la adquisición de una participación minoritaria del 2% en la bolsa de Londres. Según explicó el empresario, la iniciativa se basó en una visión histórica compartida por figuras de la producción y la política nacional: generar un desarrollo de lazos económicos, productivos y culturales directos que sirviera como una herramienta estratégica en el histórico reclamo de soberanía de la Argentina.

«Pensé que una causa así podía contagiar a cientos de empresarios y ciudadanos argentinos que me acompañarían en la oportunidad de transformar nuestra relación con las Islas a partir del desarrollo económico y social», detalló el empresario. Sin embargo, el mercado que se jacta de ser la cuna del liberalismo mostró sus límites cuando los intereses nacionales del Reino Unido entraron en juego.

Inversión bloqueada por Downing Street

El momento de mayor tensión ocurrió en 2017. Aprovechando una ventana en la bolsa inglesa, Elsztain lanzó una oferta pública para quedarse con el control total de la firma más estratégica del archipiélago. A pesar de cumplir con las reglas del derecho financiero británico, el movimiento encendió las alarmas en Londres. La propuesta de inversión argentina fue formalmente bloqueada y prohibida por las autoridades del Reino Unido, interviniendo incluso la entonces primera ministra Theresa May.

El empresario lamentó que el debate haya revivido en ciertos sectores mediante «teorías conspirativas y antisemitas», pero reafirmó categóricamente su postura. Pese al fracaso del bloqueo británico, Elsztain dejó una puerta abierta hacia el futuro del Atlántico Sur que resuena con fuerza en el sector empresarial: «Valió la pena. Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo».

La carta completa de Eduardo Elsztain

A continuación, compartimos de forma íntegra el texto y descargo emitido por el empresario:

«Mi abuelo Isaac siempre me decía que si Argentina se hubiera involucrado económicamente en la vida de las Islas Malvinas durante todo el siglo XX, probablemente hubiéramos evitado la guerra. No fue el único que pensaba eso: Perón intentó comprar la Falkland Islands Company (FIC) más de una vez y también lo intentó el empresario metalúrgico César Cao Saravia en el ‘77. La idea, que coincide con la estrategia diplomática de nuestro país desde hace décadas, era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía.

Con eso en mente, desde 2005/06 fui comprando acciones de la Falkland Islands Company (FIC), una compañía de enorme relevancia estratégica y económica en las Islas Malvinas que tiene a cargo temas inmobiliarios, agropecuarios, hoteleros, entre otros. En el 2017 se abrió una oportunidad mayor, cuando los propios empleados de FIC hicieron una oferta para comprarla. La bolsa de Inglaterra es la cuna del liberalismo económico y, si una empresa recibe una oferta pública de compra, otra empresa puede ofertar más para quedarse con la compañía en cuestión. Pensé que esa era nuestra oportunidad, así que oferté para quedarme con el control mayoritario de la empresa más importante de las Islas Malvinas. Además de ampararme en la lógica del derecho inglés, pensé que una causa así podía contagiar a cientos de empresarios y ciudadanos argentinos que me acompañarían en la oportunidad de transformar nuestra relación con las Islas a partir del desarrollo económico y social.

Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas. Inclusive, Theresa May, primera ministra británica de la época, hizo declaraciones en contra de la compra de FIC (hoy FIH Group) por una empresa argentina. Mi empresa solo pudo mantener la participación minoritaria que había comprado a través del mercado -cercana al 2%- que tiene hoy, y la mayoría accionaria terminó en manos de Staunton Holdings Ltd. Todo esto fue público y cubierto por medios como Clarín y Página 12 en el 2017. Hoy volvió a surgir el tema en un artículo de La Nación y por eso hago estas aclaraciones. Porque nuevamente veo aparecer en redes sociales teorías conspirativas y antisemitas sobre mi persona, que distan tanto de la realidad concreta de los acontecimientos que a veces me parece hasta ridículo. Por lo general no hago intervenciones de este tipo, pero la causa Malvinas es tan importante para todos los argentinos, que me parece que no hay que quedarse callado.

Por mi edad, desde mis años de formación en el Colegio Nacional Buenos Aires y mi paso por la colimba, la causa Malvinas ha atravesado tanto mi vida privada como la del país. Pensar que podría haber aportado algo desde mi rol empresarial en este tema valió la pena, aunque haya fracasado. Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo -y quién dice, quizás vuelva a pasar.»

 

 

Con información de La Nación.

 

 

le puede interesar:

Programas YA ERA HORA: