El escenario minero de San Juan vuelve a sacudir la agenda de inversiones en el país. En un encuentro clave celebrado en España junto al presidente de la Nación, Javier Milei, el fundador y CEO de AISA Group, Juan José Retamero, anunció de manera oficial que la compañía analiza realizar una segunda presentación ante el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). El monto proyectado asciende a la histórica cifra de USD 1.500 millones, con el firme objetivo estratégico de transformar el yacimiento aurífero de Gualcamayo en un distrito minero integral de clase mundial.
El Programa G50 y el salto hacia un nuevo distrito minero
Esta fuerte apuesta privada se canaliza mediante el denominado Programa G50, una planificación a largo plazo orientada a cambiar por completo la perspectiva productiva en el departamento de Jáchal. La meta de la firma es clara: dejar atrás la visión de Gualcamayo como una mina en declive para concebirla como un nodo geológico de 38.000 hectáreas con alto potencial para el hallazgo de nuevas reservas de oro, además de la cubicación de recursos estratégicos indispensables como el molibdeno y otros metales industriales.
Nicolás Bareta, Head of Mining de AISA Group —holding que controla las operaciones de Minas Argentinas—, enfatizó el impacto multiplicador de este planeamiento:
«Estamos pensando Gualcamayo como distrito, no solo como mina. La oportunidad está en integrar Carbonatos Profundos, exploración brownfield, nuevos targets y una nueva mirada de toda nuestra propiedad. Argentina necesita proyectos que repongan reservas, generen divisas y sostengan empleo durante décadas».
Una estrategia de exploración intensiva en etapas
El programa de desarrollo contempla una inyección progresiva de capital para las próximas décadas. Durante la primera fase (estimada entre 24 y 36 meses), las tareas se centrarán en acelerar la evaluación de los recursos remanentes en las zonas aledañas a la actual infraestructura para sumar onzas de oro al perfil productivo de corto plazo. En paralelo, los equipos geológicos avanzarán sobre sectores inexplorados de la concesión para liberar el potencial total del yacimiento.
Gabriel Corvo, gerente general de Minas Argentinas, precisó las proyecciones de esta iniciativa:
«El primer RIGI nos permitió asegurar la viabilidad de Carbonatos Profundos; este segundo proyecto apunta a consolidar una plataforma de crecimiento de largo plazo, con más exploración, más reservas y más oportunidades para San Juan».
El impacto de las herramientas de incentivo a la inversión
Cabe recordar que la compañía ya obtuvo una primera luz verde en el marco del RIGI a comienzos de este año por más de USD 600 millones, fondos exclusivamente destinados a la construcción y puesta en marcha de la nueva planta de tratamiento para el cuerpo mineralizado de Carbonatos Profundos. Dicha estructura cuenta actualmente con un inventario certificado bajo normas internacionales NI 43-101 y Código JORC de 7,1 millones de onzas de oro en recursos y 4,9 millones de onzas de oro en reservas.
Finalmente, Juan José Retamero subrayó el rol de la estabilidad macroeconómica y la seguridad jurídica para viabilizar el arribo de capitales de esta envergadura:
«El RIGI es una herramienta clave para que la Argentina pueda transformar potencial geológico en inversión real. Gualcamayo demuestra que una mina que parecía llegar al final puede renacer si hay visión, equipo, parámetros macroeconómicos estables y seguridad jurídica que permitan invertir».
Con este anuncio, el holding consolida su modelo corporativo enfocado en la generación de empleo local permanente, el impulso a la cadena de proveedores de la región y la aplicación de los más altos estándares internacionales en minería moderna y competitiva.





