El mercado global de metales preciosos sufrió un violento reajuste. La cotización del oro al contado se desplomó un 3,2%, tocando los US$ 3.891,67 la onza, su nivel más bajo desde octubre del año pasado. Pero el verdadero golpe se lo llevó la plata, que sufrió una caída del 5,8% para romper la barrera psicológica y cerrar en US$ 49,34 la onza, un piso que no se veía desde noviembre de 2025. Con este movimiento, la plata arrastra una baja cercana al 18% en el mes, borrando prácticamente las ganancias acumuladas en su última gran racha alcista.
¿Por qué se desplomó el mercado?
El desarme de posiciones no responde a una falta de confianza en los metales, sino a presiones de liquidez externas surgidas de dos frentes muy claros:
- Petróleo en alza y presión de la Fed: Las crecientes tensiones geopolíticas por posibles acciones militares de EE. UU. contra Irán en el Estrecho de Ormuz impulsaron el crudo Brent. El temor a que la energía dispare la inflación reforzó las apuestas del mercado (superiores al 70%) de que la Reserva Federal volverá a subir los tipos de interés en diciembre.
- El «efecto arrastre» tecnológico: Las acciones vinculadas a la Inteligencia Artificial sufrieron fuertes caídas en el Nasdaq debido a balances corporativos decepcionantes. Para cubrir las llamadas de margen (pérdidas forzadas) en el sector tecnológico, los fondos de inversión institucionales se vieron obligados a liquidar masivamente sus tenencias de oro y plata.
Terremoto en las acciones mineras: US$ 140.000 millones evaporados
La onda expansiva golpeó con extrema dureza a las principales productoras del sector, cuyas caídas duplicaron a las de los propios metales. Tan solo las cinco empresas auríferas más valiosas de Norteamérica (Newmont, Agnico Eagle, Barrick Mining, Wheaton y Franco-Nevada) perdieron casi US$ 140.000 millones en valor de mercado respecto a sus máximos anuales.
Los números del viernes reflejan la magnitud del impacto:
- Agnico Eagle lideró las pérdidas corporativas dejándose un 6,7% (más de US$ 40.000 millones abajo desde su pico).
- Kinross Gold fue la más golpeada entre las grandes mineras con una caída del 7,7%, quedando al borde de su mínimo anual.
- Las productoras de plata pura sufrieron los peores porcentajes: Hecla Mining cayó un 6% y acumula un retroceso del 60% desde su máximo de 52 semanas.
Nuestra reflexión
Nuestra Mirada: En Ya Era Hora sabemos que mirar los gráficos en rojo asusta a cualquiera, pero hay que leer la letra chica del mercado. Analistas internacionales de firmas como Commerzbank ya advierten que esta caída es «exagerada» y responde a una necesidad técnica de los fondos de conseguir efectivo rápido, no a una debilidad estructural de la minería. Los compradores físicos en Asia están absorbiendo los fondos respaldados en oro que los norteamericanos liquidan por pánico. La demanda a largo plazo sigue intacta. Para proyectos de desarrollo minero en etapas firmes, estos baches financieros son solo ruidos de corto plazo.
(Con información de Reuters y Bloomberg)





