Por redacción Ya Era Hora.
¿Vieron lo que pasó ayer en el Mundial? Todavía tengo la piel de gallina. Noruega le clavó un 2 a 1 histórico a Brasil con un doblete monstruoso de Erling Haaland y un arquero que parece haber sido poseído por el mismo Odín. Los dejó afuera en octavos de final y ahora los vikingos se miden en cuartos contra Inglaterra. Una locura total. Mientras miraba el partido y veía a los noruegos felices realizando el festejo del «bote vikingo», no pude evitar pensar que esa épica futbolera es el calco exacto de lo que hicieron con su economía. Se animaron a jugarle de igual a igual al destino.
Acá es donde nos miramos al espejo. ¿Qué tiene que ver San Juan con la histórica clasificación de Noruega? Todo, o al menos, mucho. En nuestro país nos pasamos la vida discutiendo si la minería sí o la minería no, mientras la riqueza se queda en la montaña o pasa por la puerta. Los noruegos entendieron el partido antes de jugarlo: los recursos naturales no son eternos, se acaban. El truco no es quedarse con los brazos cruzados viendo cómo se agota el yacimiento, sino usar esa plata para financiar el futuro cuando las luces del estadio se apaguen.
De redes pesqueras vacías a bolsillos llenos: el pasado que nos une
Para entender el paralelismo, hay que viajar un poco para atrás en el tiempo. Ni Noruega fue siempre rica, ni San Juan tuvo siempre grandes proyectos de cobre en su haber.
- ¿A qué se dedicaba Noruega antes del petróleo? Olvídense de los millones. Antes de que en 1969 descubrieran el gigantesco campo petrolero de Ekofisk, Noruega era una nación austera, costera y basada en una economía de subsistencia. Vivían de la pesca (principalmente bacalao y arenque), la industria de la madera y una marina mercante bastante golpeada. No les sobraba nada.
- ¿A qué se dedicaba San Juan antes de la minería de oro y cobre? Nosotros somos el desierto hecho oasis. Nuestra matriz histórica fue la vitivinicultura y la agricultura bajo riego. El rodeo diario contra el clima para meter un buen racimo de uva en la bodega. La economía local dependía (y sufre) de los ciclos del agua y del precio del vino, sumado al clásico empleo público de provincia.
Un buen día, a ambos la geología nos cambió la vida. A ellos les brotó oro negro del Mar del Norte; a nosotros nos validaron el potencial metalífero de la Cordillera de los Andes con Veladero, Gualcamayo, Casposo y los monstruos de cobre que vienen asomando como Vicuña, Pachón, Azules y Altar, entre otros más que se encuentran en etapas menos avanzadas.

El «Fondo Soberano»: el verdadero golazo noruego
El petróleo arrancó fuerte en los 70 para los nórdicos, pero en 1990 dijeron: «Paremos la pelota, esto algún día se va a terminar». Así nació el Government Pension Fund Global (Fondo de Pensiones del Gobierno Global), conocido mundialmente como el «Fondo del Petróleo».
La lógica es simple y brillante:
- El Estado recauda los impuestos y regalías del petróleo.
- No se gasta esa plata en el gasto público corriente ni en tapar baches presupuestarios del día a día.
- Ese dinero se transfiere al fondo, que se dedica exclusivamente a invertir en acciones, bonos y propiedades fuera de Noruega.
¿El resultado? Hoy ese fondo maneja más de 2 billones de dólares. Esto equivale aproximadamente a unos 340.000 dólares por cada ciudadano noruego. Este fondo noruego es el dueño de casi el 1.5% de todas las empresas que cotizan en bolsa en el planeta. Cada ciudadano sabe que tiene una especie de «seguro de vida» millonario gracias a esto.
¿Y en qué empresas mundiales ponen la torta? El fondo noruego financia de manera diversificada y sostenible a gigantes que usamos todos los días:
- Tecnología: Tienen posiciones masivas en Apple, Tesla, Microsoft y Alphabet (Google).
- Consumo y Finanzas: Son socios de peso en firmas como Nestlé y los principales bancos globales.
- Transición Energética: Aunque la plata sale del crudo, el fondo desinvierte sistemáticamente en carbón e invierte en energías renovables y tecnológicas del futuro.
El partido que San Juan tiene que salir a ganar
Acá en San Juan tenemos nuestras herramientas, como fondos de desarrollos alimentados por las regalías mineras y otros de aportes voluntarios, que se usa para obras de infraestructura, caminos y líneas eléctricas en departamentos como Iglesia, Jáchal o Calingasta. Está bárbaro, sí, hace mucha falta. Pero nos falta la mentalidad de cuartos de final de Noruega. Y abro pregunta: ¿nos falta un «Fondo Soberano Sanjuanino»?
Pensar de manera conjunta y sostenible es entender que el cobre que vamos a sacar en los próximos 30, 40, 50 u 80 años se tiene que transformar en inversiones financieras, parques solares automatizados, polos tecnológicos y educación de vanguardia que sigan dándole de comer a nuestros nietos cuando la minería no tenga sus mejores ciclos.
Noruega ayer dio el batacazo global contra la lógica del fútbol. San Juan tiene el potencial minero para dar el batacazo contra la lógica de la decadencia argentina. Los recursos bajo el suelo en alta montaña es la pelota que nos dieron; cómo la movamos y dónde la invirtamos va a definir si salimos campeones o si nos quedamos mirando el mundial por televisión. Ya Era Hora de que empecemos a hacernos los planteos correctos de cara al futuro. Eso sí, primero pongamos en marcha alguno de los grandes proyectos de cobre.





